22 ago. 2011

Crisis de fe en la 3ª jornada.

No ha hecho falta esperar mucho para conocer la fiabilidad del nuevo proyecto que Frank Arnesen ha cocinado para el Hamburgo. Su excesiva apuesta por la juventud, junto con la salida de los pesos pesados del equipo, ha creado un estado de inseguridad que se nota en el terreno de juego. El pasado sábado tras la humillación en Munich (5-0) Jarolim fue claro y contundente: “Salimos a jugar con miedo.” Tan inegable es el talento que atesoran las piernas de los nuevos portadores de la zamarra del diamante como su falta de bagaje al más alto nivel, ya que provienen todos del equipo de reservas del Chelsea, y del propio HSV, poco dados jugar con publico, y menos con uno que te va a exigir. Miedo escénico.

Las consecuencias de la catástrofe han sido evidentes. El discurso generalizado en la ciudad hanseática ahora habla de descensos, permanencias y miedos varios que han dejado aflorar viejas rencillas. Oenning no dudó en criticar a sus “capitanes” en la rueda de prensa acusándolos de falta de carácter. Los jugadores, se quejan de una nefasta preparación, y el resto, de la errónea política de apuesta por la juventud, un cóctel peligroso, según unos medios locales, que no cesan en su afán de verter duras criticas hacia el equipo.

Que el actual inquilino del banquillo del Imtech Arena sea el heredero de Armin Veh tampoco ayuda a cerrar el nefasto pasado. Su bagaje al frente del equipo (sustituyó a su mentor a finales de temporada) se salda con una triste victoria en 13 encuentros de liga, aunque su único triunfo fue todo un 6-2 ante el Colonia. Pero los aspectos más peculiares del preparador residen en su especial capacidad para dar titulares en las ruedas de prensa. No se ruborizó en reconocer en la previa que el partido ante el Bayern lo daba por perdido de antemano, ni tampoco en admitir tras el mismo, que el polémico cambio realizado en el minuto 87 (Elia) lo hizo simplemente para perder tiempo...perdiendo ya su equipo por 5-0.

A pesar de la situación de nervios generalizada el discurso que se transmite desde la entidad es sereno y continuista con la linea marcada. El director deportivo ya advirtió tras regresar de Munich que la confianza es plena en el equipo y en el entrenador: “Estamos en medio de un gran cambio, sabíamos que el inicio iba a ser muy duro y estamos tranquilos, tenemos plena confianza, Oenning tendrá todo el tiempo que necesite.”

Por eso de que las penas con pan son menos penas llegará a la capital norteña el quinto refuerzo proveniente de la fructífera escuela de Stamford Bridge, Slobodan Rajković , un joven de 22 años, que llega al Hamburgo SV con la intención de reforzar la defensa, el punto más endeble de un castillo de naipes de difícil cimentación. Por su puesto, esta operación ha vuelto a levantar ampollas. No faltan las voces que empiezan a sospechar del concurrido puente aéreo con la capital británica. Sea como sea, la idea de construir un proyecto a largo plazo está muy asentada en la entidad, entre otras cosas, gracias a la perdida de bonus televisivos tras las dos ultimas y nefastas temporadas que han dejado al club sin competición europea. Quizá habría ayudado que la institución lanzara un discurso más realista, recordemos que al Dortmund, criar a su equipo le costó tres temporadas, viendo sus frutos en la cuarta, y para ello, tuvo que sufrir en la parte baja del campeonato.

Con lo volátil que es la estabilidad en el seno del HSV seria todo un hallazgo conseguir el tiempo necesario para criar una camada no exenta de talento pero que carece de lo básico para luchar en la élite. Y eso solo se gana a base de recibir golpes.

14 ago. 2011

Salbekken al Colonia.

Con apenas 180 minutos disputados en la presente temporada las urgencias ya han hecho acto de presencia en el Colonia. Su deplorable imagen en el último encuentro de liga - que casa con la dada en el estreno ante el Wolfsburgo - ha disparado todas las alarmas. El equipo, desorientado y desdibujado sobre el tapete del Veltins-Arena, rozó la humillación, y como no podia ser de otra manera, salió goleado con un 5-1 que incluso se merece el calificativo de “resultado corto”. A pesar de todo, la postura del noruego, al menos públicamente, es de plena autocrítica: “No perdemos por errores individuales, sino colectivos, y en eso tengo la culpa yo. Hay muchas cosas que son nuevas para ellos, ha sido un cambio brusco respecto a lo que estaban acostumbrados, necesitan más tiempo para asimilar conceptos.” Aunque puede que la verdadera razón de la preocupante imagen que está dando la entidad resida en algo mucho más profundo que una mala asimilación del método Solbakken: “Soy consciente de que la presión sobre mi figura es alta, pero confío plenamente en mi trabajo, lo que me preocupa es la situación del equipo, no la mía”

El diario BILD ya le sitúa en sus quinielas como el primer técnico en ser destituido en la presente temporada, y no es para menos, ya que la visita del Kaiserlautern al Rhein-Energie-Stadion se presenta como un plebiscito. Y es que el ex del Copenhague entró como un elefante en una cacharrería. Su primera decisión fue desposeer del brazalete de capitán a Podolski, ídolo local y jugador formado en la casa. Un acto que ha podido desencadenar una reacción en cadena de consecuencias imprevisibles (o tal vez, no tanto). La actitud del internacional desde que tuvo que adoptar su nuevo rol en el equipo ha sido de pasotimos dentro del terreno de juego y de beligerancia fuera de el, lo que según informaciones de la prensa local, habría contribuido en el estallido de un núcleo opositor en el vestuario que habría visto como una falta de respeto la decisión de desposeer al jugador de la capitanía.

Las estadísticas publicadas por el diario Kicker hablan por si solas: Poldi fue el jugador que menos kilómetros corrió de los 22 situados sobre el terreno de juego, incluso lo superan compañeros que apenas disputaron 30 minutos. Cuando las cámaras están presentes en los entrenamientos del equipo se puede ver, curiosamente en 9 de cada 10 ocasiones, a Solbakken y Podolski "conversar" amistosamente (aunque el jugador solo escucha) mientras realizan una suave carrera de calentamiento, un dialogo poco fluido que esconde tras de si una falta de entendimiento con el grupo bastante acuciada, lo que en dichas condiciones, nos deja pocos escenarios posibles, y la mayoría de ellos, nada halagüeños.

Semana (in)Feliz del Bayern.

Con un gol en el minuto 91, y tras ser agasajado con un error arbitral que anuló un gol legal del Wolfsburgo en la primera mitad, finalizó el Bayern su peculiar semana negra. La derrota ante el Gladbach inició un proceso de inestabilidad que se ha cerrado con los primeros tres puntos del campeonato. Primero fue Ribery, quien en sala de prensa, pidió a sus compañeros más ambición y exigencia tanto dentro como fuera del campo, y es que resulta insólito que los integrantes del equipo bávaro tengan miedo a hablar abiertamente de objetivos ambiciosos, últimamente la palabra “campeón” ha desaparecido de forma misteriosa del vocabulario muniqués. Como colofón, Heynckes , quizá de forma premeditada, abroncó a los jugadores en la sesión preparatoria de puertas abiertas que se organiza una vez a la semana. Una arenga publica para espabilar a sus muchachos, ya que por lo visto, las cosas por Baviera tampoco pintan de color de rosa en este inicio de liga, en estas condiciones la eliminatoria ante el Zurich en la previa de la Champions se han convertido en una final. Cualquier cosa que no sea una holgada victoria, traerá cola en el Allianz Arena.

En Hamburgo se busca portero… y quizá jugadores adultos.

Apostarlo todo al talento “juvenil” tiene sus cosas buenas, y también sus puntos negativos. El HSV no ha tenido el inicio esperado, aunque su juego ante el Hertha mejoró sustancialmente respecto al estreno liguero. La falta de experiencia puede pesar en momentos complicados durante un encuentro. Aunque esta vez que se escaparan dos puntos del Imtech Arena tiene más que ver con un error garrafal de Drobny, el guardameta cometió un error de bulto en un corner intranscendente que acabó con el 2-2 en le marcador, tirando por tierra el dominio palpable durante el encuentro del equipo de Michel Oenning.

Y el Gladbach?, muy bien gracias.

Los Potros fueron líderes de la Bundesliga durante cinco minutos. El tiempo que trancurrió del 1-0 (penalti, Daems) al error colectivo, e impropio de un equipo que quiera aspirar a algo más que luchar por la permanencia, que dejó en bandeja a Cacau el empate de su equipo. Quizá este Gladbach-Stuttgart haya sido el mejor partido de la jornada, con unos visitantes que dieron muestras de ser mucho más equipo de lo que los nombres indican y con los pupilos de Lucien Favre demostrando sus ganas de romper con los tópicos y firmar un gran año. Con ese punto de oficio que les faltó en estos momentos el Borussia sería junto a Mainz y Hannover (cuidado con estos dos) los únicos equipos de primera en haber sumado los seis puntos en las dos primeras jornadas.

11 ago. 2011

Muertos, pero muy vivos.

La Bundesliga empezó fuerte, dando una muestra inequívoca de que sigue siendo el campeonato más igualado y competitivo del viejo continente. En la primera jornada, muestra de poco, abundaron las sorpresas. Algunos equipos que ciertos gurús (poco o nada relacionados con la Bundesliga más allá de cierta élite) dieron por muertos antes de que empezara a rodar la pelota protagonizaron la campanada. Uno de ellos, quizá por el favoritismo extremo del Bayern, fue el Gladbach de Lucien Favre, al que pocos han atribuido el éxito del sonado triunfo de los potros en el Allianz Arena.

Aunque la realidad es tozuda y nos indica lo contrario. Desde la llegada del ex del Hertha al Borussia-Park el equipo del Rin ha pasado de ser un grupo desordenado que corría sin sentido por el campo a conformar un bloque sólido. Sin el exceso de talento que procesan otros rosters, este simple ingrediente ha sido más que suficiente para levantar un equipo que olía desde hacia mucho a muerto. Probablemente el triste destino del equipo en este campeonato no difiera mucho del que le ha tocado vivir a una de las instituciones más laureadas del fútbol germano desde su primer descenso a finales del la década de los 90. Pero si algo diferenciará esta campaña de las otras, es que este Borussia venderá muy cara su piel.

Por el contrario el nuevo Bayern de Heynckes difiere muy poco del de siempre. El tiempo dirá si el Dortmund aguanta la maldición del equipo champions, esa que dice que a los de Klopp la máxima competición les supondrá tal lastre que acabará alejándolos del podio. O si el renovado Wolfsburgo de Magath, en su tercer proyecto millonario, funciona de verdad o como la temporada pasada lucha por objetivos más modestos. Incluso la competición marcará si esa especie de dream-team-púber que ha conformado Frank Arnesen a orillas del Elba va en serio o es otro proyecto fallido en la ciudad del diamante. Pero a priori los bávaros se enfrentan al asalto a la ensaladera más complicado en muchísimos años. Y la historia nos dice que siempre que los muniqueses han tenido un verdadero rival por el titulo pocas veces lo han ganado. El Bayern arrastra vicios y problemas del alocado intento de Hoeness de llevar al sur de Alemania a algunos de los mejores jugadores del momento. Ribery está cansado de Baviera, Roben es tan irregular como genio incontestable cuando tiene su día, y además ha vuelto a su "vieja costumbre" de encadenar lesión tras lesión. E el resto vive en su particular hoguera de vanidades a la que se le une Neuer, un portero que está condenado a vivir con un añadido triple de presión.

Si la entidad consigue sobrevivir a todo eso, saldrá ganando la competición, que no contaba con una parrilla de salida de tal calibre quizá desde aquellos maravillosos años setenta. Otro de los cadáveres mediáticos del momento, el Stuttgart, se destapó con una soberana paliza al eterno candidato, el Schalke. Los de Labaddia pudieron infringir una derrota más que humillante a los mineros, pero como buenos suevos, fueron prácticos y cerraron su exhibición futbolística cuando vieron amarrados los tres puntos. En el equipo rayado destacó el enésimo oriental en aterrizar en tierras germánicas, Okazaki, que con un autentico golazo puso el broche de oro al corto 3-0 local con el que solventaron la papeleta, resultado que ha levantado ampollas en la cuenca minera. Por lo visto en el Veltins-Arena, la vida, por muchas temporadas que pasen, continúa igual que siempre.

Otro de los cadáveres que nos dejaron los del papel cuche es el Werder Bremen. El incombustible Thomas Schaaf con su eliminación prematura en la Pokal quizá imaginó un año repleto de criticas (algunos pidieron su destitución tras el descalabro en la competición del KO) aunque el juego desplegado en su triunfo ante el Kaiserlautern, donde Ekici sujetó al equipo en la medular dotando al equipo de una seguridad defensiva que se había perdido en los dos últimos años gracias al desfonde de Frings, invita al optimismo. Entre tanta resurrección tenia que haber una nota discordante. Y esa no es otra que el Colonia. Un equipo llamado a defraudar temporada tras temporada. El espectáculo dado ante el Wolfsburgo, sobre todo en tareas defensivas, rozó el insulto. Solbakken tienen mucho trabajo por delante si no quiere morir sepultado por el incendiario entorno de las cabras, que ya le recibió de uñas, cuando no se le ocurrió otra cosa que presentarse a la pretemporada cuatro días después de lo que lo hicieron sus jugadores, motivos de estrés, alegó el manager de moda en la pasada Champions League.

Entre cadáveres frescos y muertos muy vivos, no nos podemos olvidar del Nürnberg, un equipo que el pasado cursó clasificó cerca de la zona media alta y que en esta, para muchos, era uno de los principales candidatos al descenso. Quizá, mucha gente haya olvidado que el Augsburgo juega en primera esta temporada, que el Friburg sin Cissé es poca cosa y que el Hertha conserva el bloque de la Bundesliga.2 sin apenas retoques significativos. El otro grande del estado de Baviera, a pesar de contar con bajas sensibles como las de Gundogan, sigue con su particular política de jóvenes talentos, que quizá, en mi opinión, le vuelvan a llevar a protagonizar un año placido y sin agobios. La segunda jornada, a puertas, nos deja más que interesantes duelos para que no se nos quite este grandioso sabor a gloria que trajo el estreno. Veremos cuantos muertos continúan con vida tras este fin de semana.!

4 ago. 2011

Hacia algún lugar.

Es mucho más de lo acostumbrado decir que el HSV va hacia algún sitio. Desde tiempos inmemoriales es la primera vez que el club, gracias a Frank Arnesen, ha establecido unas lineas maestras a seguir. Que en sus primeros compases funcionen o no lo dirá el tiempo y Michael Oenning, pero a diferencia de otras épocas – muy arriesgado decir esto hablando del Hamburgo – el mal o buen que hacer en la Bundesliga no supondrá la enésima revolución francesa en el seno de la entidad, con sus correspondientes decapitados.

El director deportivo ha establecido – con unas bases que ya instaló Reinhardt hace meses – una clara filosofía de apuesta por el jugador joven y la promoción interna. Quizá desde que Branko Zebec a mediados de los setenta apostará por los Magath, Milewski y compañía los rothosen no habían salido de inicio con un equipo tan joven y en apariencia sobradamente preparado. Y mucho menos con un proyecto tan definido.

La última perla en llegar es el noruego Skjlelbred, jovenzuelo procedente del Rosenborg, para apuntalar el centro del campo, una parcela sensible de la que se ha cojeado durante bastante tiempo y que tras la salida de Ze Roberto – y con el poco acierto del venezolano Rincón – había quedado renqueante. Las dudas ahora recaen sobre la defensa. Mancienne llegó apuntando fuerte y con unas expectativas altas, pero su rendimiento durante los amistosos de pretemporada ha dejado mucho que desear, quizá, la tranquilidad de Oenning para con la posición de central que ocupa el ex- del Chelsea este basada en la polivalencia de Kacar, que ya jugó más de un partido el pasado curso en la zaga con muy buen rendimiento, llegando incluso a rendir muy por encima de lo demostrado en su posición natural.

Sobre los nuevos púbers hay que quedarse con Töre, el enésimo germano-turco que ha encandilado al publico hanseático durante todo el verano por su rapidez en la banda y su virtuosismo en el regate en velocidad, que encontrará sin duda en el coreano Son, un aliado perfecto en el juego eléctrico. Este ultimo, tras un complicado año – se lesionó en la copa de Asia en su mejor momento – tiene que consolidarse en el ataque local, capacidad ha demostrado tener para sustituir a Kagawa como la sensación oriental del momento.

Diekmeier, Beisc, Mancienne, Aogo, Tesche, Ben-Hatira,
Bruma, Sala, Son, Behrens, Töre y ahora Skjelbred son las perlas infantes de la corona. Un puñado de muchachos que el más viejo de ellos no sobrepasa los 23 años de edad y que están llamados a resucitar la grandeza de un equipo que lleva demasiado tiempo aletargada. El Viernes ante el Dortmund – ojo a lo que voy a decir – se espera un encuentro más que igualado y en el que perfectamente, esta vez si, el equipo puede dar la sorpresa y empezar el año de la forma más positiva posible. Hay hambre y hay talento, solo falta creérselo un poco.

1 ago. 2011

Milagro con infarto incluído.

Cuando Ingmar Rübeck abandonó su casa sobre las dos del mediodía para dirigirse al Rudolf-Harbig ni se imaginaba que, a sus 68 años, aquella noche la pasaría en un hospital tras presenciar una apasionante eliminatoria de copa entre el Dynamo Dresden y el Bayer Leverkusen. En su localidad de tribuna, haciendo gala de sus esfuerzo para conseguir un lugar preferente en el estadio, no se perdió detalle del calentamiento de ambas escuadras. ¿Quien podía imaginar, viendo los primeros sesenta minutos de partido, que el desenlace nos dejaría un estadio desatado celebrando un pequeño milagro.?

Seguramente, como todo incauto aficionado que se precie, durante aquellos instantes apelaría a la mística de la copa, a los espíritus del fútbol que de vez en cuando consiguen milagros que nos dejan ver a un conjunto de segunda división en una final del torneo, y por si acaso, implorando también a todas las hadas inimaginables – toda ayuda es poca - mientras los Derdiyok, Kiesslin y compañía trotaban sobre el césped del moderno recinto esperando las 15:30, hora del comienzo del encuentro. Pero el fútbol es más lógica que otra cosa, aunque nos regale de vez en cuando maravillosas rarezas que nos recuerden la finalidad primitiva de esto del deporte. Por eso en el minuto 12, cuando Sidney Sam estableció el 0-2 en el marcador, Ingmar, junto a los otros 26 mil espectadores que le acompañaron, no pestañearon. La normalidad dictó que una de las mejores plantillas del país, el equipo que lleva dos años consecutivos peleando hasta las ultimas jornadas el titulo de liga, se impusiera sin apenas sudar a un recién ascendido a segunda división.

“Es lo lógico, esta no es nuestra guerra” debió de pensar durante el descanso, mientras hacia frente al frío y a la intensa lluvia con un chocolate caliente entre sus arrugadas manos. Pensamiento aplastante, corroborado con el 0-3 de Schürrle en el minuto 50 que certificó así el insultante dominio visitante. Los milagros del fútbol, como suele ser habitual en Dresden, volvían a pasar de largo. Otra vez, como aquella eliminatoria de Copa de Europa ante el Bayern en 1974, o las semifinales de la UEFA ante el Stuttgart a finales de los ochenta, un Wessie destrozaba al Dynamo en una competición por eliminatorias. ! Será mejor empezar a mejorar en la liga (1 punto de seis posibles) !

Ser el equipo odiado del régimen en tiempos de la RDA, y vivir atropellos de todo tipo, para evitar que le restaran protagonismo al equipo de Mielke, moldeó un carácter irreductible y un espíritu de lucha eterna entre la gente de Dresden, a pesar del ridículo de sus jugadores a manos de todo un Leverkusen los “Dynamo, Dynamo, Dynamo” no dejaron de martillear los oídos de los presentes. Quizá fue eso, junto a la relajación de los visitantes, lo que llevó al roster aurinegro a maquillar el marcador y ofrecer una derrota honrosa a su público. Y así, intentándolo, lo encontraron en la cabeza de Schuppan, el 1-3 ya era otra cosa, solo bastaba con mantener el ritmo para ofrecer un marcador “lógico” a los suyos.

Pero la lógica tiene muchos caminos. Nos dice que si un equipo inferior sale con miedo y dudas a enfrentarse a toda una potencia acaba con un 0-3 en contra sin darse cuenta. La misma lógica también nos dice que si un equipo superior, viéndose ganador, se relaja ante un rival que encuentra la tranquilidad al verlo todo perdido y tira de orgullo, acaba derrotado entre el peor de los ridículos. Así, entre lógicas, Robert Koch, dos minutos después que Schuppan, hizo el 2-3 en el 70, y con ello, disparó las pulsaciones de Ingmar Rübeck y todos los dresdners presentes. El Dynamo pasó de ser un juguete roto a manos del Leverkusen a encerrar a estos en su campo, “El milagro es posible.”

El tiempo se agotaba, y a pesar del aparente dominio local, los escasos ataques visitantes siempre acababan en peligro. En esas, el sentido común volvió a hacer acto de presencia. Desesperados, en el ultimo minuto, y sin nada que perder, el típico balón a la “olla” volvió a encontrarse a Koch para convertir 3-3 en el 88 que envió al limbo a todo razonamiento lógico que había en la sala. Sin saberlo, Rudi Völler y el señor Rübeck, en ese preciso momento, conectaron. Las cámaras nos enfocaron al director deportivo del Bayer, nervioso, llevándose las manos a la cabeza y dando vueltas sin parar en el balcón de su Palco Vip.

Todavía le esperaban 30 minutos de incertidumbre que traerían consigo la vergüenza. La tensión de la prorroga agotó a propios y extraños, un Dynamo encerrado en su campo encontró en el 117 de partido un agujero en la temerosa zaga rival que dejó al incombustible Schnetzler, al que habían premiado sus años de servicio con aquel partido, solo ante el portero. En ese instante, la tensión reventó al señor Ingmar, que en pleno infarto, pudo ver como una excepcional vaselina daba al Dynamo el billete hacia la segunda ronda de la DFB Pokal.

El milagro de Dresde ya es una realidad, una hoja más en la inmensa historia de la entidad y de la competición, hasta nos dejó para la posteridad a un anciano de 68 años que culminó su mejor noche en muchos años en un hospital recibiendo la visita, horas después, de aquellos jugadores que con un excelente trabajo habían enviado a su “ejemplar aficionado” al quirófano del hospital público de la capital sajona. El hombre, aunque tocado, vivirá para contar que estuvo aquella tarde mágica ante el Leverkusen, que quien sabe en que derivará. Ahí tenemos las finales del Duisburg o Unión Berlín.

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