24 jun. 2013

Wolfsburg: éxito entre la locura

Es cierto, nadie lo discute, el Bayern ha sido el club más exitoso del fútbol alemán esta temporada. Pero aunque sea estadísticamente por lo menos hay un oponente que puede hacerle sombra en cuanto a coleccionar éxitos sonados. Este inesperado competidor por abrazar la gloria es el Wolfsburg. Si los bávaros han ganado el triplete, el club de la Volkswagen también lo ha logrado con su equipo femenino. Todas las divisiones de la entidad han arrasado el fútbol germano de arriba abajo, mientras, su matriz, vive instalada en la locura permanente y en la intrascendencia absoluta desde que en 2009 ganara la Bundesliga. Con la llegada de Allofs, los lobos quieren aterrorizar Alemania también en la élite.

Tras conseguir campeonatos de récord en sus categorías más básicas, el Sub-20 cerraba el círculo el pasado domingo ganando la final del campeonato nacional al Hansa Rostock por un ajustado 1-3, conseguido en la prórroga. Más allá de la esquizofrenia del primer equipo el trabajo del Wolfsburg en la formación de jugadores ha destacado sobremanera durante los últimos años. Es la mejor cantera del país, la que más y mejores jugadores está dando y la única que ha sido capaz de ser campeón nacional en todas sus categorías en un mismo año.

Su director de cantera, Mike Schüssler, y el entrenador Dieter Hecking llevan meses trabajando para cambiar el rumbo de la división profesional. Todavía se notan las secuelas de la voracidad de Félix Magath y sus desorbitadas contrataciones para el primer equipo, que salvo excepciones, nunca dieron resultado. Wohlgemuth, de 34 años, trabaja el equipo juvenil, el hombre milagro del club se formó a la sombra del sin rumbo que tiene atrapado al primer equipo. El tapón de Magath ha hecho que muchos jóvenes con opciones tuvieran que buscarse la vida en otra parte. Ahora, con la nueva hornada de campeones, se quiere actuar de forma diferente.

Wohlgemuth es considerado el padre del Wolfsburg del futuro, quien junto con el coordinador de la cantera, Dirk Kunert, han reestructurado la entidad de arriba a bajo para que la transición sea más fluida. Tener a los mejores jóvenes del país también genera una gran expectación, cerca de 20 mil espectadores se dieron cita en los partidos de semifinales ante el Rostock y el Schalke en categoría Sub-16 y Sub-18. Aunque Wohlgemuth avisa de que los títulos no son sinónimo de calidad para un centro de formación. "Nuestro objetivo no es ser campeones, es formar jugadores para el primer equipo". La propuesta parece clara y aunque suene fácil, es un duro trabajo. Especialmente para los futbolistas.

Dar el último paso para un talento nacido de la escuela es el más difícil de todos. Y en el Wolfsburgo, fue particularmente complicado en el pasado. El equipo Juvenil campeón en 2011 fue vendido o cedido en su mayor parte, olvidados por Magath, quien apostó por jugadores veteranos y contrataciones exóticas de dudosa valía. En su nuevo despertar la entidad se ha dado cuenta de que muchas cosas han de cambiar, y una de ellas, es la de empezar a contar con sus chicos.

Con la llegada de Allofs se puso la primera piedra para el cambio. Hecking continuará de entrenador, un hombre que ha demostrado en Nürnberg, y a lo largo de su carrera, que tiene preferencia por el arte noveau. Wohlgemuth huye de la diplomacia cuando afirma que con Allofs y Hecking la estructura del club está mejor engrasada que nunca. En la escuela se observa con asombro como el entrenador del primer equipo se pasea por allí para controlar el trabajo de cada individuo, para estar atento al producto que un día tendrá que entrenar. El primer síntoma de la nueva etapa ha sido la promoción de Maximilian Arnold, quien fuera campeón juvenil hace dos años todavía permanecía en el equipo B. Arnold y Kevin Knoche son considerados los símbolos de la renacida política del Wolfsburg. Hendrik Hansen y el codiciado lateral derecho Julian Brandt también han sido llamados por Hecking para hacer la pretemporada y ganarse un puesto en el primer equipo.

En la formación de campeones la monotonía de la ciudad también ayuda, "ofrece pocos motivos de distracción para los jugadores" dice Wohlgemuth. En la política del club también entra enviar a sus mejores equipos a competir con los rivales más duros a los que se puedan enfrentar. Los equipos del VFL antes de ser campeones de Alemania han tenido que medirse a rivales como el Barcelona o el Tottenham en diversos torneos. Se trata de acostumbrarlos a competir al máximo nivel desde bien temprano. Aunque el Wolfsburg apueste por el producto formado en sus entrañas no deja de ser un club que anhela lapidar la hegemonía del Bayern. Generar mentalidad ganadora también es su trabajo.

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