1 ago 2011

Milagro con infarto incluído.

Cuando Ingmar Rübeck abandonó su casa sobre las dos del mediodía para dirigirse al Rudolf-Harbig ni se imaginaba que, a sus 68 años, aquella noche la pasaría en un hospital tras presenciar una apasionante eliminatoria de copa entre el Dynamo Dresden y el Bayer Leverkusen. En su localidad de tribuna, haciendo gala de sus esfuerzo para conseguir un lugar preferente en el estadio, no se perdió detalle del calentamiento de ambas escuadras. ¿Quien podía imaginar, viendo los primeros sesenta minutos de partido, que el desenlace nos dejaría un estadio desatado celebrando un pequeño milagro.?

Seguramente, como todo incauto aficionado que se precie, durante aquellos instantes apelaría a la mística de la copa, a los espíritus del fútbol que de vez en cuando consiguen milagros que nos dejan ver a un conjunto de segunda división en una final del torneo, y por si acaso, implorando también a todas las hadas inimaginables – toda ayuda es poca - mientras los Derdiyok, Kiesslin y compañía trotaban sobre el césped del moderno recinto esperando las 15:30, hora del comienzo del encuentro. Pero el fútbol es más lógica que otra cosa, aunque nos regale de vez en cuando maravillosas rarezas que nos recuerden la finalidad primitiva de esto del deporte. Por eso en el minuto 12, cuando Sidney Sam estableció el 0-2 en el marcador, Ingmar, junto a los otros 26 mil espectadores que le acompañaron, no pestañearon. La normalidad dictó que una de las mejores plantillas del país, el equipo que lleva dos años consecutivos peleando hasta las ultimas jornadas el titulo de liga, se impusiera sin apenas sudar a un recién ascendido a segunda división.

“Es lo lógico, esta no es nuestra guerra” debió de pensar durante el descanso, mientras hacia frente al frío y a la intensa lluvia con un chocolate caliente entre sus arrugadas manos. Pensamiento aplastante, corroborado con el 0-3 de Schürrle en el minuto 50 que certificó así el insultante dominio visitante. Los milagros del fútbol, como suele ser habitual en Dresden, volvían a pasar de largo. Otra vez, como aquella eliminatoria de Copa de Europa ante el Bayern en 1974, o las semifinales de la UEFA ante el Stuttgart a finales de los ochenta, un Wessie destrozaba al Dynamo en una competición por eliminatorias. ! Será mejor empezar a mejorar en la liga (1 punto de seis posibles) !

Ser el equipo odiado del régimen en tiempos de la RDA, y vivir atropellos de todo tipo, para evitar que le restaran protagonismo al equipo de Mielke, moldeó un carácter irreductible y un espíritu de lucha eterna entre la gente de Dresden, a pesar del ridículo de sus jugadores a manos de todo un Leverkusen los “Dynamo, Dynamo, Dynamo” no dejaron de martillear los oídos de los presentes. Quizá fue eso, junto a la relajación de los visitantes, lo que llevó al roster aurinegro a maquillar el marcador y ofrecer una derrota honrosa a su público. Y así, intentándolo, lo encontraron en la cabeza de Schuppan, el 1-3 ya era otra cosa, solo bastaba con mantener el ritmo para ofrecer un marcador “lógico” a los suyos.

Pero la lógica tiene muchos caminos. Nos dice que si un equipo inferior sale con miedo y dudas a enfrentarse a toda una potencia acaba con un 0-3 en contra sin darse cuenta. La misma lógica también nos dice que si un equipo superior, viéndose ganador, se relaja ante un rival que encuentra la tranquilidad al verlo todo perdido y tira de orgullo, acaba derrotado entre el peor de los ridículos. Así, entre lógicas, Robert Koch, dos minutos después que Schuppan, hizo el 2-3 en el 70, y con ello, disparó las pulsaciones de Ingmar Rübeck y todos los dresdners presentes. El Dynamo pasó de ser un juguete roto a manos del Leverkusen a encerrar a estos en su campo, “El milagro es posible.”

El tiempo se agotaba, y a pesar del aparente dominio local, los escasos ataques visitantes siempre acababan en peligro. En esas, el sentido común volvió a hacer acto de presencia. Desesperados, en el ultimo minuto, y sin nada que perder, el típico balón a la “olla” volvió a encontrarse a Koch para convertir 3-3 en el 88 que envió al limbo a todo razonamiento lógico que había en la sala. Sin saberlo, Rudi Völler y el señor Rübeck, en ese preciso momento, conectaron. Las cámaras nos enfocaron al director deportivo del Bayer, nervioso, llevándose las manos a la cabeza y dando vueltas sin parar en el balcón de su Palco Vip.

Todavía le esperaban 30 minutos de incertidumbre que traerían consigo la vergüenza. La tensión de la prorroga agotó a propios y extraños, un Dynamo encerrado en su campo encontró en el 117 de partido un agujero en la temerosa zaga rival que dejó al incombustible Schnetzler, al que habían premiado sus años de servicio con aquel partido, solo ante el portero. En ese instante, la tensión reventó al señor Ingmar, que en pleno infarto, pudo ver como una excepcional vaselina daba al Dynamo el billete hacia la segunda ronda de la DFB Pokal.

El milagro de Dresde ya es una realidad, una hoja más en la inmensa historia de la entidad y de la competición, hasta nos dejó para la posteridad a un anciano de 68 años que culminó su mejor noche en muchos años en un hospital recibiendo la visita, horas después, de aquellos jugadores que con un excelente trabajo habían enviado a su “ejemplar aficionado” al quirófano del hospital público de la capital sajona. El hombre, aunque tocado, vivirá para contar que estuvo aquella tarde mágica ante el Leverkusen, que quien sabe en que derivará. Ahí tenemos las finales del Duisburg o Unión Berlín.

26 jul 2011

Willkommen im westen

La caída del muro nos mostró a una población civil celebrando una unificación que llegó a convertirse en una obsesión para las gentes de ambos lados. Sin embargo en ese mundo soterrado del fútbol aquella alegría mostrada tras el derrumbe de un bloque de cemento que separó durante décadas a muchas familias se transformó en burlas e iras irracionales. Tanto el Dynamo Dresden como el Hansa Rostock, los dos últimos campeones de la RDA, tuvieron que sufrir, como únicos representantes ossies en la unificada liga alemana, insultos, burlas y pancartas ofensivas en la mayoría de estadios que visitaban. “Volver a levantar el muro y esconderos detrás de él” era uno de los calificativos más comunes que se podían leer en los estadios occidentales.

Para el fútbol la caída del bloque socialista supuso una hecatombe de proporciones bíblicas. En apenas once meses los clubes del este pasaron del modelo comunista a tener que asimilar por la fuerza un sistema de mercado libre totalmente desconocido para ellos: “No sabíamos como abordar una operación de compraventa, ni los pasos a seguir” se queja con amargura un histórico dirigente del Dresden. Clubes acostumbrados a pelear por títulos y jugar competición europea año tras año se vieron relegados de golpe cinco categorías gracias al estúpido e irracional sistema de incursión que realizó la DFB. Para adaptarse al nuevo modelo las entidades del este aceptaron con resignación el expolio de sus plantillas y canteras, y estafados por su ignorancia en el funcionamiento del mercado - unido a la corrupción de muchos funcionarios -, sufrieron un trasvase de talento hacia occidente con escasa repercusión económica en sus arcas, lo que puso la puntilla definitiva a una élite que ha vivido los últimos 20 años sufriendo desapariciones, descensos administrativos, ruinas y penurias de todo tipo.

El talento en la extinta RDA continua emergiendo, pero como la mayoría de su población menor de 30 años, ha tenido que emigrar al oeste para encontrar un futuro. René Adler o Marcel Schmelzer, sin olvidar a Michael Ballack o Matthias Sammer – primer balón de oro ossie-, son los casos más conocidos de talento exportado a temprana edad por la falta de oportunidades y clubes con estructura de cantera en el rincón pobre de Alemania. Hasta hace poco las únicas noticias procedentes del otro lado que ocupaban un lugar en la exigente prensa germana eran siempre referentes a actos bandálicos de los ultras de corte neo-nazi que han invadido los estadios del este, cuando no, sobre ruinas, desapariciones y descensos sonados de sus principales clubes. Una situación agónica. La RDA solo aporta el 8% al PIB nacional, 100 veces menos que cualquier lander occidental, estas desigualdades han ayudado a construir un solido sentimiento de desapego y odio hacia la parte prospera del país. La Ostalgie (termino utilizado para definir la nostalgia de la vida feliz en la RDA) ha invadido los hogares del 28% de las antiguas provincias “democráticas” teniendo una repercusión política inevitable.. los parlamentos regionales del este se han llenado de partidos nacionalistas de corte extremista que propugnan la independencia de la región.

A pesar de todos estos avatares el fútbol parece haber encontrado su pequeña edad de oro tras la caída del muro. Por primera vez en 20 años sus principales clubes – los nacidos de una nueva élite tras el colapso del bloque comunista – inundan sin complejos las categorías profesionales alemanas. Esta temporada en la segunda división veremos por primera a cinco clubes en la categoría, restando uno menos en la nueva y no menos interesante 3.Liga , que ha servido desde su creación en 2008 como paraíso re-fundacional del fútbol del este. En ella sus instituciones han encontrado estabilidad económica y deportiva que les ha permitido situar en la 2.Bundesliga a cinco equipos en los últimos tres años. Esta nueva era de prosperidad donde más se ha hecho sentir ha sido en Berlín, dándole a la ciudad, por fin, un ambiente real de capital futbolera. El Unión, el equipo más popular del Berlín-este, esta viviendo su nueva edad dorada en la división de plata, situándose como uno de los equipos con más afluencia de publico de la categoría, lo que le ha llevado a ponerse manos a la obra en la construcción de un nuevo arena con vistas puestas a conquistar el dorado de la Bundesliga.

Esta pequeña apariencia de opulencia y prosperidad desaparece en cuanto rascas un poquito la superficie. Por ahí abajo, en los entresijos del fútbol más modesto, la vieja república democrática sigue inmersa en su pequeña escalada de violencia. Las categorías regionales del este se han infestado de clubes de culto, la mayoría de corte neo-nazi, que propugnan en sus estatutos consignas de todo tipo. La politización es tal que prácticamente no existe ideología, y los matices de esta, que no cuenten con un club que la represente. Esto ha llevado a vivir casos tan surrealistas como el del Roter-Stern de Leipzig , una pequeña entidad de extrema izquierda de la segunda ciudad más poblada de Sajonia que tuvo que renunciar a competir al ser encuadrado en un grupo donde la mayoría de equipos estaban alineados con la extrema derecha, siendo recibidos en cada partido con amenazas de muerte, cánticos y simbología más propios de la Alemania de los años 40.

Estas agrupaciones de culto están acogidas a las rígidas reglas del fútbol romántico, propugnando el fútbol social y haciendo gala de la “economía punk” evitando en lo posible acercarse al mundo del marketing y los avatares del fútbol moderno. La ciudad y región de Leipzig es un claro ejemplo de la continua convulsión que se vive en muchas ciudades del este. Los derbis entre el Sachsen y el Lokomotiv (grandes e históricos de la extinta DDR-Öberliga) siguen siendo noticia por su violencia extrema, hasta tal punto, que los encuentros entre ambos se tienen que disputar con las gradas laterales del mundialista estadio de la capital vacías, congregando a ambas aficiones en los dos fondos, separadas por la nada y más de diez mil agentes de policía. Aficiones que solo dejan de odiarse y desearse la muerte para amenazar al tercer gran club de la ciudad, el nuevo y pomposo Rasenball Leipzig, adquirido por la famosa compañía de bebidas energéticas Red Bull en el verano de 2009 y cuyo destino es situarse en la primera división en los próximos ocho años. A pesar de que la multinacional cuenta con el respaldo mayoritario de los vecinos de la ciudad, lógico al dar trabajo a muchos de ellos, las dos principales entidades deportivas de la urbe ven su llegada como una amenaza que les puede dejar sin masa social en menos de una década, lo que ha provocado que la población entre en una cruenta, y deportiva, guerra civil.

Una de las grandes reivindicaciones de los Ossies es la marginación de las grandes compañías hacia sus clubes de fútbol, ahora, muchas de ellas, han puesto sus miras en el este. Sin el apoyo incondicional de Veolia el Dresden quizá jamás habría conseguido ascender a segunda, ni tampoco sin la compañía de gas que el año pasado compró el naming del moderno Rudolf-Harbig a razón de tres millones por temporada. Mismo modelo que ha utilizado el Hansa para recuperarse tras años de romanticismos que le llevaron al descenso a tercera división y casi a la quiebra. Una de las muchas contradicciones del justo discurso victimista en la región se vive con la citada Red Bull. Empresa que llegó con la intención de que Leipzig volviera a ser una ciudad europea (el Lokomotiv fue finalista de la Recopa a finales de los ochenta) y que de vez en cuando saboree la consecución de algún titulo de liga, es continuamente vejada y atacada en sus desplazamientos por las regiones del este, vistos como un intruso en un mundo “romántico” donde solo hay cabida para las pasiones políticas e identitarias de pura cepa, y la compañía de bebidas energéticas, si algo no tiene, son genes sajones.

Mientras las bases ossies siguen ancladas en la RDA propugnando una extraña adaptación al mundo moderno, la pequeña élite que ha sobrevivido a la ostalgie viven nuevos días de gloria. Las multinacionales ya apuestan por el fútbol del este, y sus clubes, adaptados a la perfección al modelo occidental, crecen año tras año a pasos agigantados. Con la inclusión del Babelsberg (antiguo Motor Babelsberg) y con el más que probable ascenso a la 3.Liga del Rasenball, o incluso del Magdeburg, la categoría de bronce se consolidará como el punto de partida de las viejas glorias orientales hacia la grandeza. Y quien sabe si en la 2.Bundesliga el Cottbus (hoy en día el “grande” del este) y el Aue (llegó a ser campeón de invierno en la categoría el pasado curso) ponen la guinda a esta nueva etapa de prosperidad consiguiendo el ascenso a la primera división. Mientras lo intentan, la realidad es que tras 20 años de lagrimas, los grandes clubes de la RDA por fin han llegado – y en el más amplio sentido de la palabra – al oeste.

18 jul 2011

Tiene que ser sufriendo.

No puede haber alegrías sin dolor en el seno del SGD , así , hasta el primer gol en su regreso al fútbol grande llegó entre lagrimas. Cuando Heller envió el balón a la cabeza de Fort para que este la dejara para que el talentoso Trojan rematara el esférico, el balón entró a regañadientes en la meta del Cottbus, su portero, Kirschbaum , se había lanzado a por el delantero sajón emulando a un viejo ninja de serie B para estampar sus tacos en el antebrazo del goleador, obligandole a retirarse a la banda, a ser tratado por los médicos de un golpe salvaje. La nueva generación de guardametas germanos viene pisando fuerte, además de irse de prostíbulos en plena concentración (T.Sippel) se ha puesto de moda entre los nuevos cachorros salir con los pies por delante, eso si, en posición horizontal, ante cualquier oportunidad de gol. Una acción que habla muy poco de la formación de estos púbers de nuevo cuño, más pendientes de protagonizar malabarismos acrobáticos en lugar de guardar con estoica entereza sus marcos. Hace decenios que en Alemania no nace un portero que bloque un balón, y que mucho menos, aguante un mano a mano con un delantero.

Poco tiene que ver este Dynamo con aquella amalgama de jovenzuelos ossies que consiguieron el ascenso el pasado curso. Prácticamente en el Das Stadion der Freundschaft se presentó un roster nuevo, con incorporaciones de postín, como las de los ya mencionados Trojan (Dusiburgo) y Knoll (Herta Berlin), o talentosos inmaduros como Bregerie , procedente del Metz francés. La baja más sensible de todas será sin duda la de Esswein (Marzo de 1990), hombre al que se le debe el ascenso de categoría y que ha pasado a engrosar las filas del Nürnberg (club que tenia la propiedad del jugador), su talento hace tiempo que le debería de haber llevado a lamer las mieles de la primera división, ahora podrá lucirse, o no, con el club bávaro.. ahí estará el SGD para volver a pedir su cesión si con la llegada del frío los resultados amenazan el futuro de la entidad en la categoría y la participación del sub-21 en el sur germano no es la esperada.

Siendo el primer encuentro de la temporada, y siendo a mitad del mes de Julio (prácticamente el Dynamo no ha tenido pre-temporada por culpa de la promoción de ascenso) no hay mucho por lo que alarmarse. El partido fue planteado de tu a tu ante todo un gallito de la categoría, y que si no pasa nada raro, está llamado como mínimo a ocupar las primeras cinco posiciones al final de la temporada. Por momentos el cuadro de Ralf Loose se mostró dubitativo, casi temeroso, de golpear en la mandíbula a su oponente con el fin de dejarlo KO y cazar los tres primeros puntos de la temporada. Una sensación de inmadurez que tiene su origen en la ya mencionada re-fundación de la plantilla, un once tipo que no ha jugado junto apenas tres partidos de pre-temporada , y que a pesar de que sobre el papel tiene muy buena pinta, el handicap que arrastrará el equipo durante gran parte del año le puede llevar a tirar por tierra todos sus sueños.

En Dresden no conocen la gloria sin dolor. En condiciones normales este grupo de jóvenes, muchos internacionales sub-20 o sub-21, podría convertirse en la sensación del año en la categoría... ahora , tendrán que compenetrarse compitiendo, conocerse con los puntos en juego y pulir sus defectos a ritmo de taquicardia. La jugada del primer gol en la B2 será la imagen que ilustre con maestría la temporada que le espera al Dynamo en su regreso a la división de plata. Tiene que ser sufriendo.

27 jun 2011

10 momentos bizarros.

La Bundesliga llegó a su fin, se acabó el fútbol por un tiempo, aunque los alemanes podrán matar su mono balompedico centrando su interés en el mundial femenino que se disputa estos días en Alemania, que por cierto, ha contado con muy buena acogida. 80 mil espectadores se dieron cita en el partido inaugural en Berlín y el encuentro registró un share de más del 58%. Toda una declaración de intenciones sobre la pasión que se vive por este deporte en la nación teutona. Aunque no todo es oro lo que reluce, el día a día de los clubes durante este año ha dejado un nivel de caspa superior al habitual. Y no es poco el que tradicionalmente nos ha regalado la Bundesliga, un fútbol peculiar en su organización y con una arraigada cultura futbolistica. Con esos mimbres ha sido difícil elegir los diez momentos más tontos del año, pero aquí están:

1º Van Gaal no se deja hacer las alineaciones.

Como suena, Ulie Hoeness en pleno debate acalorado en la tv nacional se quejó amargamente ante miles de espectadores de que su entrenador, un tozudo holandés, no se dejaba aconsejar sobre tácticas y alineaciones, a pesar de -según el presidente bávaro- las largas y tediosas conversaciones “para hacerle entrar en razón” que mantenía la cúpula del Bayern con el bueno de Louis. Lo sorprendente del asunto no es que un directivo intente mangonear sobre el entrenador (una práctica más común de lo que nos pensamos) sino que no es nada nuevo en el Allianz. Que se lo pregunten a Klinsmann. El desatado mandatario no contento con su confesión, meses más tarde, advirtió sobre el perfil de entrenador que llegaría a Munich para sustituir al rudo holandés: “Tendrá que ser consciente de las peculiaridades del Bayern y dejarse aconsejar por la gente que sabe que es este club y lo que representa.” Será Jupp Heynckes el Del Bosque alemán?

2º Se buscan gogos para amenizar partidos.

La reforma del Millerntor causó estragos en las arcas del St.Pauli, ¿o quizá lo hizo la crisis.? La realidad es que el club pirata vio como su zona noble perdió el interés del publico al tener que convertir el catering en un producto de pago, en tiempos difíciles hay que sacar dinero de debajo de las piedras. Para recuperar la afluencia de sus viejos socios, aquellos tribuneros que antaño se ponían las botas en los descansos de los partidos, al peculiar club hamburgués no se le ocurrió otra genial idea que instalar una barra americana y contratar a unas cuantas mozas de buen ver como reclamo para recuperar a la clientela perdida. El experimento debió de salir bien, porque han institucionalizado la figura de la mujer pirata.

3º Accionistas enfurecidos sin FAX.

Lo vivido en Colonia este curso es digno de una comedia italiana. Cansados de Soldo y de las boutades de su director deportivo la masa enfurecida inundó durante semanas su estadio con pancartas alusivas a ambas figuras, exigiendo su dimisión, cuando no insultandolos directamente. A pesar de los oídos sordos de la dirigencia, los malos resultados y las indisciplinas continuas de algunos de sus jugadores (Mondragón se fue a su casa durante una concentración al enterarse de que seria suplente) puso de patitas en la calle a Soldo. Los tiempos sonrieron a los opositores, apenas unas semanas después en una junta de accionistas los dirigentes se las verían cara a cara con su masa social. En un salón abarrotado con más de tres mil asistentes, la seguridad privada tuvo que hacer acto de presencia para apagar un conato de asalto al escenario donde se encontraba el consejo de administración. Lo más gracioso del asunto es que no solo no se produjo ningúna baja, sino que además, el consejo de vigilancia rubricó al “gobierno” en todos sus cargos.

Quizá por eso el mercado invernal les devolvió la jugada. Un FAX en mal estado tiró por tierra el fichaje de Choupo-Moting (procedente del Hamburgo). El aparato eléctrico enviaba documentos codificados y posteriormente, cuando se creyó solucionado el asunto, y sobre la campana, el aparato decidió morir a mitad trabajo, provocando que la documentación no llegara completa a la Bundesliga. El posterior recurso presentado por los clubes fue rechazado. La diversión en el seno del Colonia comenzó ya durante el verano, donde los ultras del equipo asaltaron el hotel del Al-Ahin tras suspenderse un amistoso por una tangana entre los jugadores, provocando tres heridos entre el personal del recinto. De momento Solbakken, nuevo entrenador, llega haciendo honor al aura colonial... se incorporará a la pretemporada cinco días después que sus jugadores, alegando “cansancio mental, tras la dura temporada vivida en Dinamarca.”

4º Que no queréis a Neuer? Tomar Neuer.

El final de temporada en el Allianz ha sido de lo mejor del año. En la semifinal copera ante el Schalke, 70 mil almas recibieron a los dos equipos inundando las gradas con cuartillas donde se podía leer “No a Neuer”, exigiendo a su club que renunciara a la posibilidad de fichar al internacional alemán. Como quedó claro un mes después, la opinión de los aficionados del Bayern no pesó ni lo más mínimo entre sus directivos. La cuestión será esperar a que se inicie el curso, puede ser curiosa la reacción del publico ante el primer fallo (Que los comete con cierta frecuencia) de su amado cancerbero. Aunque para curiosidad, el comportamiento de la grada joven durante la clausura de la liga. Nunca hubieron unos 90 minutos tan coloridos. El fondo norte del Allianz se dedicó a despellejar a todo bicho viviente durante el encuentro, quien más recibió fue Hoeness y su fabrica de salchichas. Aunque los jugadores no salieron de rositas, sobre todo Ribery.

5º Armin Veh es un inútil.

Una frase que podría haber firmado cualquier aficionado al Hamburgo. Pero no, la rajada, en plena sucesión a la cúpula directiva la pronunció un consejero del club 15 minutos después de “jurar” su cargo en la junta gestora. No cabe recordar que el bueno de Armin acabó siendo cesado un par de semanas más tarde. La sensibilidad hanseática. Pero para inutilidades, los tres directores deportivos que llegó a tener el club en apenas 20 días. Entre finales de Mayo y principios de Junio.

6º Pelea de niños en la TV.

Hablando de peleas mediáticas, ninguna como la protagonizada entre Klopp y Tuchel en la televisión tras el Dortmund – Mainz. El club del palatinado continuó una jugada que pudo acabar en gol encontrándose un borusser tendido en el césped (En Alemania los jugadores no simulan lesiones y no se tiran al suelo si no es provocado por una acción violenta), lo que enfureció – más si cabe – al genio local que tuvo que ser sujetado por diversas personas después de enfrentarse con todo el banquillo visitante (llegando a empujar a un utillero). Klopp culminó su ataque de ira una hora después, en plató, arremetiendo contra el entrenador del Mainz. La tensión que vivió el presentador intentando quitar hierro al asunto fue el mejor momento de la velada.

7º Un arbitro violador.

Que la temporada iba a ser extraña se pudo adivinar en el mes de Julio, cuando un arbitro acusó al máximo dirigente del organismo arbitral de intentar violarle, y además, no contento con eso, de acosarle con insinuaciones sexuales de todo tipo. El hombre decidido a probar sus acusaciones hizo públicos algunos e-mails con contenido subido de tono que se habian cruzado en el pasado. El culebrón acabó muriendo entre las paginas de la prensa sensacionalista, pero de la investigación de la DFB jamás se supo. Quizá ambos contendientes estén hoy en Canarias haciendo las paces en algún hotel “simpático” de la zona.

8º Cría Vranjes y te sacarán los Schaaf.

Hace un mes el ya ex-jugador del Werder se destapó con unas declaraciones en 11Freunde acusando a Schaaf de todos los males posibles. Sorprendentemente en Alemania sus palabras no causaron ningún escándalo. El jugador afirmó que el veterano entrenador estableció un sistema de castas, donde solo se dignaba a dirigirle la palabra a un puñado de jugadores, “sus amigos”, como apuntó el futbolista. “Conmigo solo habló en tres ocasiones durante cinco años.” Uno de los puntos que más enfasí puso Vranjes fue en la gula con la que contaban ese grupo de privilegiados, pudiendo acudir a los entrenamientos una hora después que el resto de sus compañeros. Lo gracioso de la gran rajada fue su ultima respuesta: “A pesar de todo, Schaaf es el mejor entrenador que he tenido.”

9º Si no juego me voy.

En la ultima jornada de liga el Wolfsburgo se jugó el descenso. Durante la semana Félix Magath no dudó de la titularidad de Diego en el onze, pero por alguna razón en el ultimo momento decidió sacarlo del equipo. Preparandose el jugador en el vestuario para disputar el encuentro Magath dio la alineación, el brasileño tras verse relegado al banquillo, decidió cambiarse y abandonar el estadio. Recientemente SportBild publicó la multa que le impuso el club por aquel acto: 500 mil euros. Cantidad que se ha negado a pagar y que ha supuesto que el Wolfsburgo le invite a abondar la entidad. Quien tenga 15 millones de euros en el bolsillo y la capacidad para aguantar a un tipo como Diego, este es su momento.

10º despedido para ascender.

Hablando de cosas raras, se lleva la palma el Dynamo Dresden. El conjunto sajón tras protagonizar una remontada épica consiguió un histórico ascenso a segunda división. La gracia del asunto es que a falta de cuatro jornadas cesó a su entrenador tras perder 1-0 en Rostock, un resultado que solo le dejó a tres puntos de la tercera plaza, quedando por delante un enfrentamiento directo con el Offenbach, en aquel momento tercer clasificado. Una actitud en apariencia surrealista que de milagro acabó en final feliz. Finalmente los aurinegros consiguieron vencer al Ösnabruck en la promoción de ascenso. De no conseguirlo el Dynamo habría perdido la categoria al no poder hacer frente a la licencia. En la Bundesliga2 casi cuadruplicará sus ingresos.

Entradas relacionadas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...