2 jul. 2010

Charles Gyamfi: El Beckenbauer africano.

Seguramente el fútbol europeo se haya perdido a uno de los mejores centrales que podría haber tenido, el primer gran defensa en la historia del fútbol. Pero las condiciones políticas y sociales que le tocó vivir a Charles Gyamfi fueron duras y complicadas. Hoy en día el talentoso jugador ghanés habría abandonado su país a temprana edad rumbo a Europa para recalar en alguna de las reputadas escuelas de formación que le hubieran catapultado hacia cualquier gran club del viejo continente.

Pero no fue así. A
Kalle le tocó vivir en el primigenio mundo del siglo XX, se perdió una guerra mundial por bien poco y conoció de cerca la segunda. Ghana en 1949 dejó de ser colonia alemana. La derrota germana en la II guerra mundial acababa de dividir al mundo en dos bloques. Las metrópolis abandonaron África, y el continente comenzó a escribir su propia historia. El Fortuna Düsseldorf fue el club escogido para viajar a la vieja colonia en conmemoración de su independencia. En 1959 una multitud de jóvenes, muchos de ellos todavía alemanes, recibieron en la capital portuaria al barco procedente de Hamburgo que transportaba los afamados jugadores germano-orientales.

El que fuera mejor jugador del país recibió como capitán del
Hearts of Oak a los jugadores alemanes en Accra. Kalle destacó sobremanera sobre el resto, su potencia, velocidad y elegancia con el balón en los pies deslumbraron a los integrantes de la expedición europea. Erich Juskowiac, a la postre amigo y mentor del africano, preguntó al fornido central tras acabar el encuentro sobre el material con el que estaban hechas sus piernas, “Duras como el acero”, se quejó el capitán germano. Esa misma tarde el ghanés se convertiría en jugador del Fortuna, siendo así el primer futbolista de color que jugaría en Alemania. La escasez de recursos convirtieron a Gyamfi, al igual que a todos sus compañeros, en un portento físico. Acostumbrado a jugar descalzo el futbolista adquirió una robustez física envidiable que acompañó a su innata velocidad, todo ello no exento de calidad.

La vida de
Kalle discurrió entre astilleros y barcos, en su juventud jugaba en los equipos de los marineros alemanes que poblaban las costas de Ghana, allí aprendió todo lo que tenia que aprender sobre el estilo de fútbol europeo. Su llegada al fútbol alemán se produjo en la recta final de su carrera, con apenas 28 años recién cumplidos aterrizó en Düsseldorf. La expectación que levantó el primer jugador de color en recalar en la Bundesliga fue grande, gentes de todas partes de la cuenca del Ruhr viajaron hasta la capital aeroportuaria para poder presenciar en directo los primeros partidos del jugador africano.

No fue su primer contacto con
Europa. En 1951 la recién creada selección de Ghana hizo una gira por Irlanda e Inglaterra. Los jugadores pudieron comprobar de primera mano el racismo colonial que todavía predominaba sobre la sociedad europea. Los internacionales fueron recluidos en un gueto. Su corta estancia en las islas fue humillante, los funcionarios designados para su vigilancia obligaron a los jugadores a ser lavados con esparto para su desinfección, según confiesa Kalle en sus memorias “Nos preguntaban si eramos negros porque no nos lavavamos”. Al tercer día el combinado africano abandonó la gira negándose a cumplir su contrato.

Afortunadamente
Kalle fue un hombre libre en su corta estancia en Alemania. Su debut en liga fue espectacular, un disparo al larguero, dos asistencias de gol. El Beckenbauer africano, como se le apodó años más tarde, cautivó a las gentes de Düsseldorf. Pronto entre las viejas gradas de madera del estadio olímpico empezó a corearse “Kalle-Kalle” como muestra de afecto. La adaptación no fue fácil, el clima y la dificultad con el idioma complicaron mucho su estancia. Tras tres temporadas en Europa, volvió a África.

El jugador abandonó el
Fortuna para iniciar su carrera como entrenador. La selección de Ghana, hasta la fecha dirigida por entrenadores blancos, dejó bacante el puesto. Gyamfi era el único jugador con experiencia en Europa, con conocimientos suficientes y contaba con la admiración y respeto de la población. El presidente del país anunció con estas palabras su designación: “Lo que ha podido crear un blanco, también puede hacerlo un hombre negro”.

El debut de
Kalle como seleccionador, ante Nigeria, acabó con estrepitosa derrota. Un año más tarde, en 1963, Ghana alzaría su primer titulo, la copa de África. Charles Gyamfi fue el primer entrenador africano de color en conseguirlo. En 1965 repetiría éxito. El golpe de estado producido ese mismo año obligó al jugador a exiliarse, era miembro de la federación y contaba con la amistad personal del depuesto presidente. En 1982 tras la caída del régimen, Gyamfi volvió a tomar las riendas de la selección. En Libia, Ghana conquistaría su tercera copa de África, Kalle fue el primer entrenador de la historia en conquistar tres títulos continentales de selecciones. Éxito solo igualado recientemente por el actual seleccionador egipcio.

El gran reto del fútbol africano y el de
Ghana en particular continúan siendo los mundiales. Los éxitos en categorías inferiores del combinado africano son múltiples y algunos sonados, pero solo hasta ahora una de las muchas generaciones de oro del fútbol ghanés ha conseguido llegar a un mundial, y no solo eso, han dado el salto a los cuartos de final. Una oportunidad histórica de meterse en semifinales que contará con la bendición y presencia de Charles Gyamfi en las gradas como presidente de honor de la federación de fútbol.

1 comentario:

cityground dijo...

Todo un pionero, eran otros tiempos, pocos jugadores africanos jugaban en Europa. Desconocía que este jugador militara en el Fortuna hace tantos años, me ha gustado la historia.

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