23 abr. 2010

Las dos alemanias cara a cara.

En la Bundesliga las rivalidades siempre han surgido por proximidad geográfica, bien por compartir ciudades o por estar separados por escasos kilómetros. Esta singularidad nace alimentada por la tradición futbolística teutona, puesto que hasta 1963 el fútbol alemán estaba dividido en ligas estatales. Dentro de tanto entramado local, encontramos una excepción. A pesar de que cada uno está en un extremo opuesto del país, la rivalidad BayernBorussia Mönchengladbach siempre ha sido extrema. Incluso ha trascendiendo más allá del terreno de juego.

A pesar de que hace justo una década que las cebras abandonaron el tren de los grandes, la historia que arrastra este clásico alemán y las connotaciones que tiene para la cultura futbolística del país, hace que todavía hoy, sea el partido con más repercusión del fútbol nacional. hubo una época en la que los dos conjuntos se repartían a partes iguales a las principales estrellas nacionales, aquellos encuentros entre los Rummenigge, Beckenbauer, Müller Vs Berti Vogts, Stielike, Heynkes no tenían precio, goleadas, expulsiones, emoción... una maravilla que hoy en día costaría mucho dinero volver a juntar sobre un terreno de juego. Los enfrentamientos entre los dos conjuntos han dejado toda clase de marcadores, humillaciones y escándalos. Ambos se han jugado el titulo de liga entre si, en la última jornada, y en sus estadios. Tanto Bayern como Borussia saben lo que es ganar al contrario y levantar el trofeo de campeón ante la afición rival.

En este aspecto empatan a dos ocasiones, el Gladbach goleó 4-1 al Bayern en 1976 para levantar el plato de campeones ante el segundo clasificado, gesta que repetiría un año después en el Olímpico de Múnich, empatando 2-2. Previamente el Bayern en 1973 endosó un 4-0 al Borussia para certificar su triunfo en la liga, y en 1974 Beckenbauer recogía el plato de campeón de manos del presidente de la Bundesliga en el Bökelberg. Pero si por algo ha distinguido esta rivalidad de tantas otras, y le ha hecho trascender más allá de las marcadas fronteras federales, es gracias al estilo que caracteriza a las dos principales escuelas alemanas, el fútbol total del Borussia, contra el clásico estilo germánico del Bayern. Dos formas de entender el fútbol que han dividido al país durante décadas, y que han generado enfrentamientos de toda clase.

A Hennes Weisweiler, mítico entrenador de las cebras, le salió un alumno aventajado. Udo Latek triunfó como jugador en el Borussia de finales de los sesenta y principios de los setenta. Como entrenador superó a su mentor, consiguiendo con el Bayern la copa de Europa. La gran obsesión del Gladbach. "Jugando con el genuino estilo bávaro". Como se encargó de resaltar el propio Latek tras el mencionado triunfo.

El éxito de Latek en Baviera fue posible gracias a la discriminación que sufrió por parte de su mentor, viéndose obligado a emigrar. La salida de Weisweiler del banquillo del Bökelberg le abrió la puerta a Latek, la llamada del Mönchengladbach le hizo abandonar su cargo en Munich. Sin pensárselo dos veces, abandonó el equipo con el que acabada de proclamarse campeón de Europa y con el que dominó durante varios años el campeonato germano.

Udo Latek es el entrenador con más títulos de la historia del fútbol alemán y lo es gracias a los triunfos que consiguió tanto en el banquillo del M'gladbach como en el Olímpico de Múnich, el retorno de Udo a casa trajo una nueva era de dominio blanco en el campeonato. Desde finales de los noventa, por culpa de la grave crisis financiera que afectó al conjunto de Renania, la desigualdad en favor de los bávaros es tremenda. Este fin de semana en el Borussia Park, Alemania vivirá una nueva edición del mejor clásico de la historia de su fútbol, y con el titulo en juego... una victoria local, sabría mejor que nunca.

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