12 nov. 2010

Ojos, corazón y alma de City Ground.

Mucho se ha escrito sobre el amor hacia unos colores, sobre la pasión que levanta en las personas el fútbol y lo que estas están dispuestas a hacer por por un club. Pero han sido pocos los que han dedicado toda su vida a un equipo, incluso renunciando al amor por ello. Stuart Astill (63 años, natural de Sandiacre, Derbyshire, Inglaterra) Cumplirá el próximo 29 de Diciembre 1500 partidos siguiendo al Nottingham Forest. Un titulo que no es cualquier cosa. Este ingeniero jubilado ha asistido a todos y cada uno de los partidos de su equipo desde hace más de 40 años. Allà donde han ido los reds, encontrabas al viejo Stuart en la grada, ataviado con su vieja bufanda, esperando impaciente el pitido inicial.

La familia Clough y el apellido Astill han estado unidos desde siempre, incluso antes de que ambos clanes conocieran la existencia de unos y otros. En el invierno de 1956, cuando regresaba a casa con su padre tras presenciar un encuentro del Derby County, se cruzó con un grupo de amigos. Su destino, City Ground. Los enfervorecidos supporters rojos convencieron al señor Astill para que dejara a su hijo acompañarles. Ese 11 de Noviembre del 56, cambiaría para siempre la vida de nuestro protagonista. Aquel encuentro enfrentó al Forest contra el Middlesbrough, con resultado final de 0-4. El autor de tres de los cuatro goles que subieron al marcador fueron obra de un desconocido Brian Clough.

55 años después de aquel partido que cautivó para siempre a Stuart, coincidiendo con el encuentro numero 1500 como seguidor del Nottingham, uno de los hijos de Clough, Niegel, se sentará en el banquillo de City Ground como entrenador de los carneros en el enésimo derby del condado. La amistad que unió el apellido Astill al de la familia Clough nació en 1978. El único aficionado que viajó a todas y cada una de las epopeyas del Forest en la copa de Europa, llegó a entablar un amistad personal con Cloughie.

Una relación estaña que unió a hincha y entrenador. Caracteres contrapuestos, aunque Astill cuenta de Clough que era tan fanfarrón como buena persona. Recuerda una fría noche de Febrero del 79, tras celebrar en la cantina el triunfo del Forest en una eliminatoria de la Copa de Europa: “Brian abandonó la reunión preocupado por la reacción de su mujer si llegaba más allá de las 11 a casa” Relata. Horas más tarde, Stuart encontró el coche del entrenador con las luces encendidas y las puertas abiertas abandonado en una calle a la 1 de la madrugada. Cuando se acercó pudo ver al mítico preparador inglés salir de un orfanato local acompañado de 2 niños. “Ese fin de semana, mientras esperaba al autobús del equipo en las puertas del estadio, aparecieron comandando la expedición ambos chavales.” Aquel encuentro lo presenciarían sentados en primea fila, tras el banquillo. Como lo hicieran cientos después de ellos. “Nadie conoció este hecho jamás, salvo el club y las encargadas del centro de menores, Brian era muy discreto para todo aquello que no tenia que ver con su vida profesional, su personaje disuadía a los curiosos.”

1500 partidos de liga vividos en primera persona tanto de local como de visitante. Aunque no lleva la cuenta de los encuentros que ha asistido a la FA CUP, el señor Astill admite que desde 1966 no se ha perdido ni un solo encuentro de la competición más antigua del mundo. Su pasión le ha llevado a conservar en su modesto domicilio de Nottingham un autentico archivo histórico de todos y cada uno de los encuentros que ha visto. Tanto es así, que en 2002 empezó a colaborar con el Nottingham Evening Post, el periódico local, administrando estadísticas, redactando relatos históricos, y acompañando al equipo con un pase de prensa para cubrir los partidos, ya que su pensión y los altos precios de las entradas, no le dan para seguir acudiendo a los estadios.

Aunque tampoco ha sido todo de color de rosa para el aficionado más famoso de las islas. Pudo cumplir su sueño de presenciar todos y cada uno de los encuentros de su equipo una vez se independizó gracias a su trabajo en la compañía británica de ferrocarriles, los empleados de la compañía no pagaban billete, permitiéndose poder viajar por todo el país gratuitamente. Solo se ha perdido 2 partidos en toda su vida. Uno de ellos fue a causa de una boda (1972 ante el Sheffield), el segundo por culpa de una operación de hernia (1973 Preston). Este viejo aficionado presume de haber estado en todos y cada uno de los estadios de los 93 clubes profesionales de Inglaterra.

En 1984 el Luton Town prohibió el acceso a los aficionados del Forest a sus instalaciones (entre otros muchos de diferentes equipos) para evitar disturbios. El Luton obligó a Astill a comprar un pase de temporada para poder ver el partido. Más recientemente, en el siempre peligroso estadio del Millwall, tras la prohibición expresa del Forest a sus aficionados para que no viajaran a Londres, Astill tuvo que abandonar la tribuna de prensa, ya que su afamada condición de supporter estuvo cerca de causarle problemas.

Romántico donde los haya, no solo tiene sitio en su corazón para su equipo. A pesar de su militancia, acompañó a su padre al estadio del Derby hasta que esté falleció en 1989. Su filiación no le ha permitido disfrutar de una vida plena. Jamás ha podido consolidar una relación sentimental con mujer alguna por culpa del fútbol. Como una paradoja, la grada del City Ground hace 12 años le devolvió el amor que tantas veces perdió en ella envuelto en cuerpo de mujer. Ahora acompañado de su novia, compartiendo pasión por unos colores, continua viajando con el equipo a sus 63 años, esperando que la edad y la salud no le retiren de la circulación antes de hora.

3 comentarios:

carlos_1991 dijo...

Genial artículo y espectacular historia.

cityground dijo...

Impresionante historia que desconocia por complet, pedazo artículo.

Jean Wollstein dijo...

Muy buena historia, increible, ya quisiera uno poder hacer lo mismo que este abuelo!!

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