26 ene. 2011

Herr Präsident: Helmut Beyer

Hay clubes que no se entenderían sin la figura de aquellos que los moldearon en algún momento de su historia. Personajes parcos pero apasionados y eficientes que hicieron cambiar el rumbo de sus equipos, siendo culpables de todo lo bueno que hoy en día se destacan de ellos. Uno de esos iconos históricos es Helmut Beyer. Modesto industrial textil que llegó a la presidencia del Borussia Mönchengladbach con 36 años en uno de los peores momentos en la historia de la entidad.

Los Potros quedaron fuera del grupo de elegidos que integrarían la recién fundada Bundesliga, el club tomado por la tragedia tuvo que iniciar la era profesional del fútbol alemán en la segunda división. Un hecho que hizo estallar la guerra civil entre la clase dirigente del Gladbach. Los años sesenta fueron buenos para la entidad rayada, un titulo en la Pokal, y unos cuantos intentos fallidos en su empeño de levantar la ensaladera conrearon postín y prestigio a una sociedad acostumbrada a vivir a la sombra del gran Colonia (primer campeón de la competición)

El sabor a victoria llevó al club a invertir por encima de sus posibilidades, la estrechez económica pronto lastró las expectativas de futuro de la entidad, principal motivo de su desastrosa temporada en la Oberliga-West, quedando por detrás de Schalke, Dortmund, Duisburg y Preussen Münster. Entre una marea de caos y desorden Beyer se alzó como la única voz critica y serena, apelando a la unidad como primer punto de partida de una recuperación exitosa que llevara al club a lo más alto. Tras tediosas batallas y enfrentamientos aquel jovenzuelo ganó adeptos de forma vertiginosa hasta que en Abril de 1965 fue elegido presidente por los 150 miembros de la asamblea.

Detrás de un gran líder siempre hay un gran director general.

Helmut Beyer no seria lo que fue sin la inestimable ayuda de Alfred Gerhards. el cual siempre ejerció de conciencia del dirigente encargándose de los desagradables detalles. Ambos cogieron un club arruinado y sin patrimonio, hundido deportivamente y sin esperanzas. No les tembló el pulso para certificar el traspaso de su jugador insignia, Albert Brülls, al fútbol italiano, venta que provocó la salida de otro de los iconos del primer gran Gladbach, el entrenador Fritz Langner, que decidió fichar por el Schalke al entender que el equipo no tenia futuro.

Con aquel dinero se levantarían los cimientos de un nuevo proyecto deportivo, cuyas lineas maestras eran claras: Fútbol vistoso, cantera, juventud y triunfo. No fue fácil emprender aquel camino, casi derrotados y ya sin ideas sobre cual seria el hombre perfecto para dirigir esta nueva era, Sepp Herberger, que semanas atrás había rechazado una oferta de Beyer, recomendó al presidente el nombre de un entrenador: Hennes Weisweiler.

De la mano de este pronto subieron al primer equipo hombres que llevarían a la entidad a convertirse en uno de los mejores clubes de la historia. Tras casi 30 años en el cargo, habiendo llenado de títulos las vacías vitrinas del club (Cinco Ligas, dos copas, dos Uefas (más otras dos finales perdidas ante Liverpool y Eintracht) junto a un subcampeonato de Champions), y después de cerrar el curso 1991/1992, Beyer abandonaría la presidencia. Ayer, a los 85 años de edad moriría en su casa de Mönchengladbach 72 horas después de ver a su equipo ocupar el farolillo rojo tras caer derrotado por 1-3 ante el Leverkusen.

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