22 mar. 2011

Bipolaridad para Sajonia.

Los dos principales clubes sajones están viviendo momentos dispares. Mientras el Dynamo Dresden se sitúa virtualmente en zona de promoción de ascenso, cuenta con un partido menos, el Magdeburgo compitiendo en el grupo norte de la Regional-liga, con solo una victoria en los últimos ocho encuentros, lucha a brazo partido por evitar un descenso a la Oberliga. Antaño el enfrentamiento entre ambos clubes paralizaba a la extinta RDA, contando la vieja Sajonia con uno de los derbys más calientes que existían en Europa hasta la caída del muro. En la actualidad el equipo de Sparwasser (campeón de la Recopa en 1974) y el club que vio nacer a Matthias Sammer y Ulf Kirsten entre muchos otros (semifinalista de la UEFA en 1989) padecen la peculiar crisis que ha hundido al unisono al viejo fútbol del este.

Los aurinegros suman cinco victorias consecutivas y muestran una vitalidad perdida en el ultimo mes, lastre que llegó tras vencer por 2-0 al Kickers Offenbach en el moderno Rüdolf-Harbig. La entidad rayada no pasa tampoco por un buen momento económico, obligado a vender el nombre de su estadio (glücksgas) y rescatado por el ayuntamiento el pasado año, vive una crisis institucional sin precedentes que puede lastrar el futuro de la institución si no consigue el tan ansiado ascenso. Un hito que ha obsesionado al club en los últimos tiempos, pariendo esa ansiedad maliciosa que ha dado cobijo a situaciones caóticas en el seno de la institución.

En las botas de Alexander Esswein (14 goles) se cimienta la nueva oleada de ilusión que ha invadido la castigada ciudad, este joven proveniente del Wolfsburgo canaliza el fútbol de contragolpe que plantea Maucksch (ex-jugador del Dynamo) apoyando con su movilidad las incorporaciones letales de Timo Röttger, un oficioso centro-campista que provoca el éxtasis en las gradas por su temperamental carácter sobre el terreno de juego, un autentico símbolo de la resistencia dresdner.

A falta de diez jornadas para el final el calendario es propicio para dar el salto, tendrá que recibir a pequeños competidores en casa y visitar al Kickers en la ultima jornada. Un Offenbach que al igual que en el pasado curso se está desplomando con bastante arte en el tramo final de la temporada tras sumar un año impecable, en las ultimas 11 jornadas solo suma dos triunfos. Solo un punto separan a ambos equipos, aunque los sajones cuentan con un encuentro menos, que de conseguir ganarlo, lo situarían por delante del equipo que dirige Wolfgang Wolf.

Pintan bastos en Magdeburgo.

Situado a dos puntos del descenso ha tenido que sufrir humillaciones como el 1-6 ante el Chemnitzer, o la escabrosa derrota por 2-0 ante el filial del HSV. Un equipo construido para luchar por el ascenso en la actualidad solo suma 2 victorias en los últimos 15 encuentros de liga, unos registros que explican a las mil maravillas porque un conjunto de supuesto talento como este lucha sin cuartel por no padecer un vergonzoso descenso.

Quizá la talla del proyecto sobre el que se cimentó el asalto a la 3.Liga fue excesivamente ambiciosa, el club traspasó al joven brasileño de 22 años Guilherme al America PR de la primera división brasileña, y consiguió arrastrar hasta el MDCC-Arena a Eddi Vorm , de 21 años, que jugaba en la Eredivise holandesa, son solo una muestra del potencial con el que cuenta el club blanquiazul. En las próximas nueve jornadas se decidirá todo, el equipo no solo recibe a rivales directos, sino que tendrá que enfrentarse contra algunos gallitos de la parte alta. La calidad del roster es incuestionable, si consiguen plasmar su talento en resultados hasta la clasificación final puede llegar a ser más que decente. El Magdeburgo tendrá que luchar contra el reloj y contra sus propios fantasmas si quiere escapar de la quema.

12 mar. 2011

Camisetas para el túnel del terror.

Desde el año 2007 la escuela superior de diseño y comunicación de Düsseldorf, con sucursales en Berlín y Munich, gracias al empeño de sus avispados alumnos otorga los premios a la mejor y peor camiseta del año en la Bundesliga. Ya pueden dar gracias algunos clubes que esta especie de anti-premios empezaran a otorgarse a tan tardía edad, porque de lo contrario, algunas de las entidades de la Bundesliga atesorarían más MD,H que títulos oficiales poseen en sus vitrinas. En 2010 el agraciado como mejor casaca fue el St.Pauli , muy valorada entre los entendidos por su sobriedad y elegancia, lejos de inventos extraños y de juegos retros tan de moda. El castigo se lo llevó el Wolfsburgo, duro calificativo el que le dieron al template de Adidas, tildado de muy apropiado para jugadores obesos, por su excesiva holgura.

La década de los 80 se llevó la peor parte en lo referente a la moda. Aunque los 90 no se quedaron cortos, las hombreras lejos de desaparecer se reinventaron, las americanas de colores variopintos empezaron a combinarse con vaqueros, tupes, y cortes de pelo al cero acabaron con las melenas y los bigotes. Una época dura de la que el fútbol no fue esquivo. Alguna especie de epidemia epiléptica invadió los estudios de diseño de medio mundo, creando estampados horribles, lineas deconstruidas, degradados imposibles y combinaciones coloristas de muy mal gusto que invadieron por la fuerza nuestros armarios.

El fútbol no fue esquivo a aquel ataque. Sobre todo se cebó con Alemania, probablemente tanto su selección como sus clubes queden considerados para toda la eternidad como los peor vestidos. Aquello del “amor por unos colores” nunca estuvo tan vacío de contenido como en aquella época, el afecto dejó paso al odio, y así salieron aquellas camisetas. Probablemente algún estudioso moderno de hoy en día hasta podría crear un perfil psicológico sobre el autor de aquellos diseños, hay demasiadas cosas ocultas entre tanta linea mal puesta. En días como estos cualquiera de nosotros se alegra de no haber nacido siendo aficionado al Bochum.

Especialmente del Bochum, muchos con el paso del tiempo se han librado de esa lacra modista, pero el pobre conjunto del Ruhr sigue , aunque hoy en día le dejan descansar de vez en cuando, sufriendo ataques contra su dignidad. La camiseta de su ultima temporada en primera no tiene nada que envidiarle a aquella del arco-iris de mediados de los 90 que tanto impacto causó entre la sociedad de la época. Puede que la misma esté en dura competencia con la del Kaiserlautern en 1993 por ser el producto menos vendido de la historia de la humanidad. Aunque lo parezcan, las imágenes que ilustran esta entrada no son fakes, son reales, como se puede comprobar en este video entre el Eintracht Frankfurt y el Wattenscheid, cuyas camisetas aparecen en la galería. Quizá sea buen momento para presentar alguna demanda por daños y perjuicios.

8 mar. 2011

Los mil y un milagros de Milan Sasic.

Cuando Marcel Ziemer marcó el definitivo 3-0 ante el Colonia en Mayo de 2008 una explosión de alivio hizo retumbar las gradas del viejo Fritz Walter Stadion. El mítico conjunto del Palatinado, base de aquella selección alemana que ganó su primer mundial en Berna, acababa de salvarse in-extremis de un descenso a la 3.Liga que semanas atrás parecía inevitable. El autor del pequeño milagro local era un orondo croata de 50 años acostumbrado a renacer de sus propias cenizas, abonado a la épica futbolística desde sus tiempos de jugador. Milan Sasic fue portero del NK Karlovac, famoso en la vieja Yugoslavia por tumbar en su condición de David a diversos monstruos de la extinta república.

Sasic tiene fama de tipo duro, exigente, e intolerante con la apatía, aunque él siempre se muestra molesto y enfurruñado cuando se le cuestiona sobre el asunto: “Es una etiqueta que me han puesto, sabe que significa mi nombre traducido al alemán?, Amor”. Contestó en una de sus ultimas entrevistas. Este apasionado del fútbol moderno, de la presión asfixiante y del juego rápido a un toque se jacta de tratar a sus jugadores como si fueran sus hijos: “Mis muchachos son de mi familia, y les trato como un padre trata a sus hijos, les reprimo y les exijo por su bien.” Siempre tuvo problemas con el jugador disperso y telentoso, sus enfrentamientos con estos son los que le han granjeado fama: “No concibo que un futbolista con talento desperdicie sus cualidades por no aplicarse lo suficiente en el campo, con ese derroche de calidad son ellos los que más deben aportar al equipo.” Sentencia.

Fiel profeta de la relación face-to-face con el jugador invita a sus hombres a que no se encierren en si mismos cuando no les salen las cosas, dialogante y avaro ha conseguido ganarse los corazones del fútbol modesto en Alemania. Este bienaventurado llegó al país formando parte de un contingente de refugiados en 1993. Tras ganarse la vida en lo que buenamente pudo el destino le devolvió la oportunidad de recuperar su relación con la pelota. En un gesto de buena voluntad el equipo de aficionados de Gebhardshain-Seteinebach le acogió en su seno. En ese momento la relación con el banquillo evocaría a la de su tormentosa biografía, sufrió el engaño y el menosprecio por su condición de apátrida, y a pesar de sus evidentes resultados, la convivencia alcanzó un punto de esquizofrenia intolerable. Resignado y desahuciado abandonó el DJK en busca de mejor fortuna.

Karlovac fue fundada por el imperio austro-húngaro como bastión contra la invasión Otomana, una ciudad acostumbrada a la guerra (2 mundiales y 2 civiles en los últimos 120 años) ha moldeado el carácter de sus gentes con el patrón de la supervivencia. De espíritu aguerrido e irreductible son los vecinos de esta población de apenas 50 mil habitantes. Así una vieja gloria de la región acabó en 1995 de manitas en la afamada escuela de Hamm-Sieg (cerca de Bonn). Donde a parte de sembrar el césped, y de arreglar alguna tubería perniciosa, se ocuparía en su tiempo libre de entrenar a los niños. Hamm siempre fue una escuela formativa, acostumbrada a nutrir a los juveniles de los principales clubes del sur, aunque el éxito remunerado en trofeos siempre les fue esquivo. De la mano de Sasic llegaron los primeros, y luego, ya enrolado en el primer equipo de la escuela, los más sustanciosos. Su labor como domador de talento le granjeó fama y prestigio en el universo de las divisiones inferiores.

Al mismo tiempo que la nueva ley de regulación para los refugiados obligó a nuestro protagonista a abandonar Hamm en busca de un puesto de trabajo en Heuzert, el TuS Koblenz entraba en una espiral ruinosa, obligado a deshacerse de su patrimonio, vendiendo a su primera plantilla profesional y cayendo en manos de los acreedores, la viabilidad del club estaba en entredicho tras dar con sus huesos en la quinta división. Un proyecto desahuciado que buscaba soluciones arriesgadas. Tras cumplir con rigor el año necesario para obtener la residencia permanente, Sasic, gracias a su fama granjeada en Hamm, se hizo cargo del Koblenz (a 70 kilómetros de distancia). Recuerda con estupor su actual presidente el momento en el que llegó Milan al club: “No teníamos vestuarios, ni duchas, eramos apenas 5 personas que trabajaban en un piso alquilado en el centro de la ciudad.” Con retales, veteranos y juveniles salió a competir aquel equipo, que de forma sorprendente, sumó ascenso tras ascenso hasta alcanzar la segunda división, un hito en la historia de la sociedad. "Koblenz existe gracias a Milan Sasic", rezaba con honor una de las pancartas del renacido Oberwerth el día de sus despedida.

Aquel grupo sorprendió por su un juego atractivo y veloz: “Al fútbol se juega igual en todas partes, son 11 contra 11 en un rectángulo” con esa sorna despachaba las incomodas preguntas sobre la inferioridad del TuS respecto a todos sus rivales. Los resultados devolvieron la confianza en los inversores, regresando tras mucho tiempo de ausencia, el publico, recuperó la ilusión por un club que se la había robado a base de engaños. Las inexistentes gradas salieron de la tierra como por arte de magia, el estadio vacío se llenó de gente y el rectángulo volvía a estar copado de vayas de publicidad estampándose de nuevo en las camisetas un patrocinador. Todo nació gracias a un balón de cuero ligado a un refugiado croata que trajo la prosperidad deportiva a una sociedad tocada de muerte. Koblenz creció al ritmo que lo hacia su entrenador, creando una nueva entidad de la nada, moldeando una estructura derruida que dio paso a un club moderno gracias al calor del triunfo. Mientras el equipo sorprendía a propios y extraños luchando en la parte media-alta de la segunda división, la gran institución del sur, el Kaiserlautern, vecino y rival del conjunto morado, se hundía en la tabla. Un proyecto de jóvenes talentos creado para el ascenso veía poco a poco como su futuro se iba oscureciendo. Sin dilación, y tras cinco años de éxitos continuados, Milan Sasic aceptó el reto, su mayor reto, entrenando a todo un mito en la historia del fútbol germano. Kaiserlautern había caído en manos del hombre milagro.

En apenas 15 jornadas salvó a los roten-teufel del descenso, pero no fue suficiente. Como le pasara en Gebhardshain, fue mal tratado, engañado, despreciado por una dirigencia que se aprovechó de su modestia y talento para salvar un proyecto en el que jamás confiaron. Entre loor de multitudes, con el aprecio publico y privado de una plantilla de jugadores que llegó a adorarle, fue despedido un año después de su llegada sin motivo para ello. La inmadurez del roster era infinita, insuficiente para alcanzar un ascenso que se exigía con vehemencia y despropósito. Este bonachón de apariencia, acostumbrado al sufrimiento y a trabajar con saldos cogió su encorajinada maleta en busca de un mejor destino. Su aventura en el Palatinado le granjeó fama, había creado con sus propias manos una reputación, aun sin tener carnet de entrenador, ya que fue suspendido en su etapa en Koblenz teniendo que viajar a Colonia para sacarse el titulo que le permitiera entrenar en la Bundesliga2. Del sur al este, de Hamm a Kaiserlautern, y de este a Duisburg. Otro vigía del balonpie germano llamó a sus puertas.

En Julio de 2009 se haría cargo de las cebras. Uno de los primigenios dominadores de la Bundesliga, habitual en los sesenta y setenta en ocupar el podium de la primera división y que llevaba demasiado tiempo hundido en la categoría, falto de motivación, de esperanza y de rumbo. El club puso en sus manos un modesto proyecto a cuatro años para conseguir retornar a su habitat natural, la primera división. Con su habitual paciencia, con la pausa que solo él sabe darle a un proceso tan complejo, inició un camino que en su segunda temporada ya ha conseguido un hito. Tras 13 años, el MSV Duisburg volverá a disputar una final de la POKAL. Un reto, otro más, un imposible, otro más, una utopía, otra más, en la carrera de Milan Sasic. En el mes de Mayo el Olímpico de Berlín se convertirá en el nuevo campo de batalla, el Schalke, su nuevo adversario, y Sasic, viejo guerrero, pondrá en juego, como solo él sabe hacerlo, su capacidad para vencer a la lógica. Otro milagro, Milan, otro milagro.!!

1 mar. 2011

Magath ya no es querido en Gelsenkirchen.

El pasado mes de mayo el Schalke decía adiós a la liga tras caer derrotado por 0-2 ante el Werder Bremen. A pesar de la decepción que supuso dejar escapar un titulo que parecía seguro, los aficionados del Veltins Arena, quisieron mostrar su agradecimiento al que entendían como máximo responsable de la buena temporada del equipo. Por eso tras retirarse los protagonistas del terreno de juego las gradas permanecieron llenas, obligando a un oculto Magath a salir del vestuario y emprender en solitario una emotiva vuelta olímpica. La hinchada en pie y con sonoros cánticos le decía gracias al entrenador milagro.

Un idilio que parecía difícil de romper, y mucho menos imaginar que pudiera pasar en menos de dos meses. El ex del Hamburgo jamás fue un entrenador de club, quizá por eso nunca ha conseguido echar raíces en ningún sitio, y quizá por ello siempre ha rechazado entrenar a los rothosen, conocedor de que su paso por el exigente banquillo de la ciudad hanseática podría tirar por tierra su imagen de vieja gloria, granjeada durante sus exitosos años de jugador y capitán del equipo.

Félix Magath puede que sea el entrenador ideal para cualquier afición latina. Siempre exigente con el establishment, contestatario contra la adversidad, ganador nato, sargento para con los jugadores, fichador empedernido, y capaz de hacer correr al más desahuciado de los futbolistas existentes. Pero Alemania es otro mundo, y Magath no casa con él. El Schalke anunció el pasado mes de Marzo que la crisis había acabado con la empresa poseedora de los derechos de explotación de los palcos VIP. Lo que suponía un agujero de 22 millones de euros a 30 de junio. Un desfalco contable que ponía en jaque la viabilidad del club. La noticia fue tomada con estupor entre la masa social obteniendo respuestas y soluciones por parte de esta. Hasta el propio entrenador aceptó la posibilidad de traspasar jugadores y emprender un proyecto de perfil bajo.

Quizá fue la celeridad con la que se encontraron soluciones las que motivó la revuelta interna que protagonizó durante el verano. A pesar de conseguir salvar la papeleta el club tenia que escuchar cada rueda de prensa como su mánager exigía constantemente 30 millones de euros para reforzar el equipo. Según este, no podían salir a competir en liga y champions sin desembolsar dicha cantidad. La guerra fue cruda, tanto, que provocó la salida del gerente del club y la llegada, a petición del míster, y gracias a la fe ciega que posee en él el presidente de los mineros, del consejero delegado del Stuttgart, viejo amigo. Un apoyo dentro de una entidad en la que no tiene afines.

Tras la caída de su principal escollo los Königsblauen pusieron en manos de Félix 10 millones de euros. El resto tendría que obtenerlos él con sus propias manos. Ejerciendo sus funciones de “gerente” deportivo no dudó en desmantelar la plantilla. Vendió a su columna vertebral, Westermann, Jones, Rafinha, Bordon... en total recaudó 20 millones de euros, gastándose 34 contratando todo lo que quiso. La batalla interna librada en el seno de la institución les hizo afrontar la competición con un equipo nuevo, sin pretemporada, y con un nivel de preparación física poco aceptable.

Esta guerra soterrada socavó el apoyo popular del entrenador. Aquellos que en Mayo le despidieron con un emotivo abrazo publico empezaron a criticar su postura. La hinchada minera siempre se posicionó de parte del club y vio como un ataque a sus principios la postura enconada de Magath. Las revueltas siempre empiezan de forma sorda, hasta que poco a poco van alcanzando el estruendo necesario que les permite hacerse oír. Los primeros en protestar contra la actitud del entrenador fueron silenciados por este: “Son solo un pequeño grupo de gente”. Su respuesta no hizo más que justificar su posición, estos, se desplazaron a Hamburgo ataviados con unos colores que no eran el tradicional azul minero. Aquellas camisetas blancas con las que apoyaron a su equipo en el Imtech Arena tenían un lema escritas en ellas, que no era otro que las palabras que les dedicó Magath. El movimiento fue a más en el Veltins, donde la fankurve apareció vestida de color blanco en su integridad.

La protesta ha ido creciendo a medida que los resutlados han sido adversos. El repunte llegó en el pasado parón invernal, cuando el Schalke volvió a tirar mano del mercado para fichar jugadores. Una gota que colmó el baso del hasta entonces silencioso sector de la grada, que no dudó en redactar un manifiesto contra el entrenador. El descrédito del míster alcanzó tal punto que este en un acto desesperado estrenó su propia pagina en Facebook, para, según él, limar asperezas con el aficionado. Una vía de comunicación para hacerles ver el acierto de sus decisiones. Que no están basadas más que en un solido y férreo convencimiento de que su política de contrataciones conseguirá hacer al actual equipo campeón de liga en 2013. Afirmación que sus detractores rebaten asegurando que lo hará a costa de la economía del club.

De momento, y a pesar de conseguir superar en amigos a la propia pagina oficial de la institución, el rechazo de gran parte de la grada continua creciendo. El pasado fin de semana en la curva norte se desplegó una pancarta alusiva emulando al logo de la popular red social y su famoso icono de “Like”, mostrando de forma publica que a ellos Félix Magath ya no les gusta.

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